Rory se come al mundo

Fernando de Buen

Vernon, Coghlan
Rory McIlroy

Hace apenas un año la hazaña lograda por el inglés Luke Donald, consiguiendo el título de ingresos en las dos giras más importantes del planeta —el PGA Tour y el Tour Europeo— fue celebrada con fuegos de pirotecnia por los medios especializados en el golf. El rubio inglés se había convertido en el primer jugador en la historia que consiguió ambas preseas en la misma temporada.

Como suele suceder en las estadísticas, muy poco le duró la exclusividad al residente de Chicago, pues apenas el día de ayer, un joven de 23 años de Irlanda del Norte, Rory McIlroy, no sólo lo desbancó hace meses como número uno del ranking mundial, sino que además se dio el lujo de ganar en agosto su segundo major —el Campeonato de la PGA— y, como él, obtuvo ya ambos títulos de dinero ganado en este 2012.

El dominio de este superdotado tiende a volverse abrumador y su ventaja de casi cuatro puntos sobre Tiger Woods, quien ostenta el segundo lugar en la clasificación internacional, vaticina que su reinado podría extenderse mucho más allá de las 14 semanas consecutivas que lleva encabezando la lista, o las 21 totales que acumula en sus cuatro ascensos. Sólo cuatro jugadores se han mantenido por más de un año —semanas acumuladas— en el cenit de esta privilegiada jerarquía: Tiger, que acumula 623, Greg Norman, con 331, Nick Faldo, 97 y el propio Donald, con 56. La diferencia de puntos entre el primero —13.01— y el segundo —9.12—, lejos de reducirse se amplía cada vez más y, no es difícil vaticinar que podríamos ver más triunfos de Rory que de Tiger o Luke el año próximo.

Una serie de ingredientes especiales nos hacen creer que este carismático golfista del pelo hirsuto, es muy superior a quienes lo antecedieron durante los dos últimos años del ranking mundial, Luke Donald, el también inglés Lee Westwood y el alemán Martin Kaymer; los dos primeros han demostrado tener un nivel de juego excepcional, pero hasta la fecha no han podido lograr su primer triunfo en un torneo de grand slam; el germano, en cambio, tiene ya en sus alforjas un Campeonato de la PGA, por esta pasando por una etapa difícil, y cayó ya al sitio 32 del planeta. De Rory, baste recordar que, tras su estrepitoso fracaso en la ronda final del Masters de 2011, 80 golpes, resurgió dos meses después para ganar el U. S. Open, rompiendo varias marcas históricas y una diferencia de ocho golpes contra el segundo lugar. En agosto de este año repitió la dosis con referencia a su distancia sobre el segundo lugar, en lo que fue su segundo major, el Campeonato de la PGA.

Como golfista parece no tener debilidades. Siempre está colocado entre los más largos pegadores de drives en los torneos en los que participa —5° en el PGA Tour con 310.1 yardas de promedio—, pero, a diferencia de sus colegas, es tan equilibrado en todas las áreas del juego, que ocupa el segundo lugar del tour en el promedio de los principales departamentos estadísticos. Parece igualmente poderoso en campos con diferentes grados de dificultad, diferentes condiciones de diseño o de terreno, y tampoco parece afectarle el sistema de competencia, ya que ha mostrado grandes cualidades tanto en el juego por golpes como el juego por hoyos.

Así las cosas, es factible pronosticar que su reinado en el ranking mundial continuará, al menos durante todo 2013 y, sus posibilidades y añadir un nuevo major a su sala de trofeos, son mayores que las de cualquier otro jugador.

Si Tiger Woods pretende llegar a los 19 grandes que consiguió el inmortal Jack Nicklaus, a los ya muchos escollos que está enfrentando deberá añadirle la obligación de superar al gran Rory McIlroy.

fdebuen@par7.mx