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Óptimo rendimiento

El yoga en el deporte

Dr. Alejandro Gómez Cortés


Algunos milenios antes de los descubrimientos del psicoanálisis, los sabios y místicos de la India se interesaron por explorar las zonas profundas de la mente y su relación con las actividades del cuerpo. Así, descubrieron que los condicionamientos fisiológicos, sociales, culturales, religiosos, etc., que conforman nuestro modo de vida, eran relativamente fáciles de identificar y, en consecuencia, de controlar. Observaron que los grandes obstáculos para mantener una mente lúcida provienen de la actividad del inconsciente y sentaron las bases técnicas para superarlo.

La palabra Yoga significa ligar, mantener amarrado, poner bajo el yugo, unificar la conciencia con el cuerpo aboliendo la dispersión y los automatismos que constituyen la mente común. Los ejercicios están encaminados a formar una conciencia-testigo desligada de los condicionamientos, para que el comportamiento logre una perfecta espontaneidad.
La práctica parte de la concentración firme y continua en un solo objeto ekagrata (en un solo punto), y se obtiene mediante la integración del flujo psicomental.

El hombre común pasa la vida dejándose invadir por infinidad de estímulos inconexos y como exteriores a sí mismo, que influyen de continuo en la calidad de su atención y estados de ánimo. La finalidad del yoguin es pensar, es decir, no dejarse pensar. Por eso la práctica comienza con ekagrata, que obstruye el parloteo mental conformando un bloque psíquico. De esta manera obtiene el poder de regir libremente un importante sector de la actividad psicosomática. Para lograr esta calidad de concentración ekagrata, el yoguin se auxilia de dos recursos: Las posturas asanas y la disciplina de la respiración pranayama. Las posturas deben practicarse hasta que desaparezca cualquier esfuerzo por realizarlas.

La respiración del hombre no entrenado suele ser arrítmica, variando constantemente según las circunstancias y los estados de la mente por lo que la atención se torna inestable y dispersa. Siempre hay un lazo entre la respiración y los estados mentales
Fue apenas en el siglo pasado, cuando en occidente se comenzó a hablar del yoga. No obstante, en un principio era visto como algo esotérico, religioso, exótico y sin relación con nuestro estilo de vida y pensamiento. En la actualidad, reconocido como patrimonio cultural de la humanidad, podemos ver su influencia en diversos ámbitos de nuestra cultura. En la psicología ha sido la inspiración de diversas técnicas de relajación, concentración e hipnosis, y en varios países es una práctica obligada para deportistas de alto desempeño.

A continuación describiré un ejercicio que ha resultado de gran utilidad para incrementar la concentración en deportes como el golf y el tiro con arco. Le sugiero que en un principio lo haga solamente en el tiempo dedicado a entrenar, no durante un juego. Poco a poco se hará tan natural que imperceptiblemente lo incorporará a todas las actividades de su vida. Quien haya practicado los ejercicios que he sugerido en otros números, encontrará relativamente fácil ésta nueva práctica.

Mantenga moderadamente contraídos los músculos del abdomen, como si quisiera tocar la columna vertebral con el ombligo. Establezca un ritmo respiratorio cómodo, mismo que mantendrá durante todo el entrenamiento y practique sin preocuparse por la calidad de sus ejecuciones. Fijando la atención en un solo punto (el abdomen contraído y la respiración acompasada) el practicante rebasa la modalidad profana del existir, y comienza pronto a sentir una especie de autonomía. Durante la práctica puede percibir la manera en que tiende a variar el ritmo respiratorio y su relación con los hábitos mentales como la duda, la prisa, el desánimo, el enojo, etc. La tarea consiste en percatarse de ellos y restablecer el ritmo respiratorio inicial si es que nota alguna variación. La atención debe mantenerse en el área del ombligo en todo momento.

Todo practicante de un deporte de precisión como el golf sabe que es inútil intentar modificar a voluntad los estados de la conciencia mientras los contenidos psicomentales no hayan sido también controlados y dominados. Si queremos avanzar en nuestro desempeño es necesario cortar el circuito inconsciente-consciente. Esto es lo que se pretende al poner en práctica este conjunto de técnicas. Los resultados suelen ser asombrosos.

dr_gomez@prodigy.net.mx


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